¿Te notas más cansado, o con calambres más a menudo? ¿Te tiembla el párpado? ¿Estás más irritable y no aguantas nada ni a nadie?
A partir de los 40, estos pequeños avisos pueden ser señales de que necesitas más magnesio. Este mineral participa en más de 300 procesos del organismo (como suelo decir, es la portera del edificio, que todo lo sabe…), desde el control del azúcar en sangre hasta la producción de energía celular. (es el mismo presentador en varios programas de TV…)
Con la edad, la absorción intestinal de magnesio disminuye, y si a eso le sumas el estrés, la actividad física o algunos medicamentos (como los diuréticos, antidepresivos o los antiácidos), las reservas se agotan más rápido de lo que pensamos (imagínate a los hermanos Marx…¡más madera!).
¿La buena noticia? Hoy tenemos diferentes formas de magnesio adaptadas a cada necesidad. Aquí te resumo las más interesantes:
- (Bis)Glicinato de magnesio: muy bien tolerado, ideal para el sistema nervioso, ansiedad y sueño.
- Malato de magnesio: recomendado para combatir el cansancio crónico, mejora la producción de energía y si haces ejercicio, ayuda a tu recuperación.
- Citrato de magnesio: útil en casos de tránsito intestinal lento y cansancio físico.
- Taurinato de magnesio (mi preferido): excelente para la salud cardiovascular y para personas con hipertensión. Mejor si lleva la forma ATA Mg®: una forma patentada que atraviesa la barrera hematoencefálica (vamos, que entra mejor al coco), perfecta para cuidar el cerebro y mejorar la concentración y memoria y el descanso nocturno. Funciona muy bien en la disminución de frecuencia e intensidad de episodios de migrañas. Y si llevan oligoelementos, ya es un productazo.
- Pidolato de magnesio: una forma de alta biodisponibilidad (buena absorción), ideal cuando hay déficit severo y es mi recomendación para dolores menstruales ya que ayuda a reducir los espasmos uterinos.
Cada tipo tiene su función y elegir bien puede marcar la diferencia entre el éxito y el fracaso, sobre todo cuando el cuerpo ya no funciona «en automático».
A partir de los 40, el magnesio no es un extra, es un básico.
¿No sabes por cuál empezar? ¡Escríbeme!
Cuéntame tus síntomas o tu estilo de vida y te ayudo a encontrar el magnesio perfecto para ti.
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